MÁS
QUE UN PROFESIONAL
Aquella tarde llego una mujer al despacho sola, triste y bastante
confundida en su rostro se deslizaban lentamente unas lágrimas y la respiración
cada vez se agotaba. Yo estaba terminando la jornada de un día extenuado,
cuando de repente entro mi secretaria y como una frase de todos los días anuncio
la llegada de un nuevo caso de la violencia contra la mujer.
Le dije que la hiciera seguir,
mientras yo me acomodaba otra vez en la silla y respiraba profundo, sentí unos pasos
y de repente. Gire mi cuerpo y mire era una mujer de mediana estatura,
su ropa estaba un poco sucia y como es
de rutina la hice seguir, ella descanso su cuerpo en una silla.
Le dije reláteme… y efectivamente comencé a escuchar como es de costumbre, el tiempo
transcurría y la noche se iba avecinando. Al final de la sesión la mujer ya estaba calmada,
agradeció por los consejos y el tiempo prestado se levanto y Al salir de la
oficina aquella mujer volteo a mirar la consejera y se despidió; enseguida tome
mis cosas y regrese a casa.
Cuando estaba a punto de
conciliar el sueño a mi mente llego el recuerdo de la mirada de aquella mujer y
pensé más que un profesional soy un ser humano con sentimientos. Debí
levantarme y proporcionarle un fuerte abraso.
Al pasar los días mas y mas
mujeres llegaban al despacho así mismo transcurrió por largos meses. Hasta que
un día llego aquella mujer con su esposo y decidió hacer terapia para restaurar
su hogar, así lo hice… tuvieron varias
sesiones y todo al parecer iba mejorando. Pero en mi corazón había quedado el
dolor de no alcanzarle a dar un abrazo.
Decidí guardar silencio ante mis amigas y colegas pensé que para ellos sería algo sin importancia. Puesto que ese abraso iba a ser como el sello de una amistad y de un apoyo de mujer a mujer.
El 30 de diciembre un día común
y corriente para salir a trabajar, saludar a conocidos en el transcurso de la
casa a el despacho; sentarme y acomodar mis cosas y preparada para las sesiones
como era rutina. Recibí una llamada y me
notificaron que hiciera presencia en un caso de violencia contra la mujer. Inmediatamente
me fui con la policía y llegamos al lugar de los hechos.
La escena fue dramática, fría y mi corazón se desmoronaba lentamente cuando vi aquella mujer botada en el suelo,
sangre a su alrededor, con los ojos abiertos y aclaro tenia la mirada idéntica cuando se despidió en
mi despacho. Trascurrieron las horas y se hizo efectivo el protocolo necesario
para este tipo de circunstancias.
Al siguiente día en el resumen del año comente el caso y al
finalizar propuse la conclusión que más
que un profesional en este tipo de casos, voy a ser mas consiente, solidaria y más
humana. También les narré que el día de su funeral hice como promesa brindar un
abraso después de cada sesión como símbolo de apoyo y confianza hacia la mujer.
fuente: comisaria de Nobsa
autor: LauraT Martinez
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